miércoles, 26 de noviembre de 2008

Transgénero: Sin trabajo no hay derechos



Psicólogos, psiquiatras, medicación, informes y evaluaciones médicas, quirófano, trabas en políticas sanitarias homófobas dependiendo de donde se resida, aceptación familiar... Una persona transgénero tiene que pasar por todo esto y más. Porque lo necesita, porque es vital para ella, porque la genética se equivocó. Porque la naturaleza comete errores.

Qué fuerza de voluntad y de superación de dificultades tienen los y las transexuales. Y, hoy por hoy, la sociedad no se da cuenta de ello. Que si existiese, todos y todas ellas, ya tendrían ganado el cielo.

Pero hoy quiero hacer incapié en el día después de logar un cuerpo acorde con su género. Ellas y ellos sienten cómo se hunden en la miseria cuando se les cierran las puertas del mercado laboral. Son despedid@s, no si antes ser insultad@s, despreciad@s como un bicho raro porque para el entorno han dejado de ser una persona de primera.

Por la homofobia y transfobia existente en esta sociedad, cuando vuelven al mundo laboral, parece que en la reconstrucción de genitales les hayan estirpado la esencia del ser humano. Sí, qué burrada lo que acabo de decir. Pero es evidente que se comportan como si fuera cierta mi afirmación.

Hoy os dejo este enlace como ejemplo. 


En este caso, la noticia habla de Carmen Martínez. Pero se podría llamar Maribel, Ángel, Nerea, Inma, Paco...

Abocados al desempleo y, por tanto, a su discriminación y no integración. Y todos y todas somos culpables de ello. 

Pensad que está en nuestras manos discriminar al que discrimina. Y encontrar soluciones de autoempleo para tod@s ell@s,  que lo han perdido todo por logar ser unas personas completas, física y mentalmente.

Desde aquí, me gustaría conocer iniciativas de inserción laboral y/o autoempleo de personas transgénero dignas de ser contadas. No por curiosidad, sino por necesidad. Tener ejemplos que puedan servir a otros y a otras para lograr el reconocido derecho del trabajo. Porque me preguntan, me piden ayuda, y no les puedo contestar.

Nunca sentí un vacío tan grande. Supongo que el suyo es inexplicable.


No hay comentarios: