jueves, 13 de marzo de 2008

Soy homosexual, necesito asilo. No quiero morir.


Hoy me he planteado qué ha querido mi Dios para mi, qué pinto en este mundo. Para qué quiso que existiera. No soy más que un perro. De un hogar a una perrera, y de jaula en jaula.

No tengo dientes para morder a nadie, no tengo lengua para responder a los insultos, no tengo patas para salir corriendo de los que me quieren apalear.

No soy ni siquiera un miserable que merezca misericordia.

De qué ha servido querer amar a alguien. De qué sirve ese sentimiento tan profundo que debería llevar al mundo a una convivencia pacífica.

No hay piedad conmigo. No tuvieron piedad con la persona a quien yo más amaba. Una locura de amor que me ha condenado a muerte en mi país. Y, mientras tanto, los demás negocian con mi vida, con mi futuro, con mis sentimientos. Como una mercancía de desecho que nadie quiere almacenar en sus tierras.

Luchar por mis derechos está en manos de otros a los que no les tiembla el pulso a la hora de condenarme a muerte por amor.

Mi último grito necesita ser escuchado. No puedo regresar. Ayúdame.


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Este texto no podemos atribuírselo al protagonista, pero bien podría haberlo escrito. El joven iraní MEHDI KAZEMI está pendiente de ser expulsado a su país de origen, donde su pareja fue ejecutada por ser homosexual. Y la vida de este joven corre el mismo serio peligro.

Actualmente se encuentra retenido en Holanda, desde donde está previsto que sea enviado al Reino Unido, que rechazó recientemente su solicitud de Asilo.

La FELGTB pidió al Ministerio de Exteriores que presione para salvar la vida de Kazemi.

Por desgracia, tenemos casos similares como el de un joven gay camerunés de 18 años de edad, Anatole Zali. Amnistía Internacional ha lanzado una capaña internacional para intentar frenar la expulsión del joven homosexual para evitar que Suiza lo expulse, ya que denegó su petición de asilo.

Desde Juventudes Socialistas, nos queremos solidarizar con estos casos y con tantos otros que se dan en otras partes del mundo porque, los avances que la sociedad española ha experimentado en estos años en igualdad y en respeto hacia los homosexuales, no nos tiene que volver miopes. En otras partes del mundo se puede morir por ser homosexual.

OTROS SIGUEN LUCHANDO CONTRA LA HOMOFOBIA,
INCLUSO CON SU VIDA.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues ya ves. Vaya tela. Cuando lees estas cosas te dan ganas de coger a Amadineyead y compañía y darles una paliza de muerte en una plaza pública de Teherán. Luego te entra el sentido común, la guerra no es la solución y cosas así. Pero ¿qué hacemos? Algo hay que hacer para acabar con esta barbarie, con este auténtico genocidio que se está viviendo en algunos países islámicos dónde ser gay es sinónimo de condena a muerte.

Y por cierto, no nos regocijemos tanto de España, que a diez millones de personas no les ha temblado el pulso al echar en la urna un voto que servía para quitarnos nuestros derechos. Hay que seguir luchando día a día, que hemos ganado algunas batallas pero el enemigo es fuerte y la guerra por la igualdad no ha terminado.