El pasado domingo, se me atragantaron las magdalenas del desayuno cuando me encontré en las páginas de un diario provincial con la ya famosa entrevista al Obispo de Orihuela-Alicante, Monseñor Palmero. No es nada nuevo que la Iglesia Católica cargue contra los homosexuales, pero todo tiene un límite. Entre las perlas que el purpurado soltó en su soflama nos encontramos cosas como que "La biología dice que normalmente es una enfermedad, lo que pasa es que en algún caso puede haber una situación concreta que tenga otra explicación y tal, pero normalmente nadie quiere ser homosexual”. Señor Palmero, no sé en que facultad estudió usted psiquiatría, ya que la homosexualidad no está calificada como enfermedad. Y usted no es quien para contradecir a los expertos en medicina. Ya pasó la Edad Media, cuando incluso los físicos, médicos y matemáticos tenían que contar con su aval para publicar teorías científicas, y si se oponían su destino estaba atado al del fuego de la hoguera. En cuanto a eso de que nadie quiere ser homosexual, no sé de donde lo saca. Hoy en día, no hay porqué esconder la homosexualidad, no se trata de una “vergüenza”. Gracias a este gobierno todos tenemos los mismos derechos, regulando una realidad que existe desde hace años en la sociedad: las familias con padres del mismo sexo.
Afirma Palmero que si alguno de sus fieles le confesase una orientación sexual diferente a la suya “no le fomentaría que fuera homosexual, ni le ayudaría a serlo”. Está claro que para el purpurado ser homosexual es una “tara”, una vergüenza que hay que esconder y reprimir. Esta postura sirve para explicar el porqué hoy día, a pesar de todos los avances logrados, sigue siendo necesario que un día al año, el 28 de junio, para reivindicar el orgullo, la dignidad y el derecho a existir en la sociedad.
Siempre he respetado y defendido el derecho a la libertad de expresión. Sin embargo no puedo evitar preguntarme que ocurriría si este hombre en lugar de obispo fuese un Imán musulmán. Probablemente todo el mundo se le echaría encima ¿Por qué entonces aparece siquiera publicado (a pesar del gran trabajo de el/la periodista) cuando el que habla es un obispo católico que tilda a los homosexuales de enfermos a los que hay que corregir y que apartar de la sociedad? Las leyes están para respetarlas, y este obispo está fomentando la homofobia, uno de los fascismos más tolerados socialmente.
Fernando Miñana, Secretario de Organización de Joves Socialistes d’Elx
1 comentario:
Querido Fernando:
Primero agradecerte tu colaboración y la primicia del artículo que saldrá mañana publicado.
Fuiste tú el que me llamaste el domingo para adelantarme la noticia mientras estaba en la Conferencia Política del PSOE. Y me creo, sin lugar a dudas, de que se te atragantaran las madalenas (no es para menos)
Del señor Obispo, ya hemos hablado mucho, pero quiero remarcar que la Iglesia, como Institución avergüenza a sus fieles y contradice la palabra de Dios y Jesucristo. (Todos somos criaturas de Dios, lo que ha creado Dios que no lo destruya el Hombre, Ama al prójimo como a ti mismo, etc.)
Si no decía esto último, me daba algo, jajajaja.
Así que esa entrevista ha sido un insulto a todos, creyentes y no creyentes, españoles y ciudadanos de este país.
Y no hago la distinción entre heterosexuales, homosexuales o transexuales, porque TODOS SOMOS IGUALES. TODOS NOS HEMOS SENTIDO OFENDIDOS.
Fernando, seguiremos luchando contra los que van en contra de la ley. Y eso ya lo sabes.
Gracias de nuevo por tu aportación.
Un abrazo
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